martes, 4 de diciembre de 2012

Lecciones y Diálogos para la Democracia / Preguntas a un programa económico



Lecciones y Diálogos para la Democracia
RAMON TAMAMES 20 MAR 1979
En el número de EL PAIS del domingo 18 de marzo, en la página 24, se daba la noticia de haberse suspendido definitivamente el debate que debería celebrarse el próximo 20 de marzo en el Club Diálogos para la Democracia, «en el que iban a intervenir los candidatos a la alcaldía de varios partidos (UCD, PSOE, PCE, CD y OPIT).
El motivo de la suspensión ha sido la imposibilidad de contar con la presencia de los candidatos de UCD y PSOE, señores Alvarez y Tierno».
La verdad es que esta noticia, señor director, no produce sino confusión, porque las invitaciones para el debate convocado por el citado Club habían sido profusamente distribuidas desde hace bastantes días, por lo cual es de suponer que los organizadores (señores Ollero y Gavilanes) contaban con la asistencia de todos los primeros candidatos de las listas para las municipales en Madrid.
¿No será que, una vez más, los señores Alvarez y Tierno, y ellos sabrán por qué, no se atreven a enfrentarse en un debate con otros candidatos?
No me extraña la actitud del señor Alvarez, que está haciendo una «campaña» en que sistemáticamente rehúye su presencia en público en toda una serie de coloquios, a los que se había comprometido d e antemano. Ahora, el señor Tierno Galván imita tambien en esto a don José Luis Alvarez.
¿No es. un tanto lamentable que los; candidatos de UCD y el PSOE rechacen de plano el coloquio con el público en un club que, para más inri, se llama Diálogos para la Democracia? ¿Es que a estos dos señores se les está olvidando ya dialogar sobre la democracia y prefieren los tranquilos monólogos en. solitario? Mucho le agradeceré la publicación de estas líneas, para que la opinión pública pueda estar informada de determinadas actitudes tan poco esclarecedoras de los señores Alvarez y Tierno.


Preguntas a un programa económico
RAMON TAMAMES 26 FEB 1977
A escasamente tres meses de las anunciadas elecciones generales, y cuando el proceso de legalización de los partidos políticos solamente se ha iniciado -restando aún no pocas incertidumbres-, el Gobierno publica un extenso documento sobre la situación económica que es difícil de calificar.
No es un plan de estabilización con medidas concretas; ni se trata de un programa de recuperación para salir de la crisis económica; ni aspira a ser, aunque tenga algún vestigio-, un plan de desarrollo a la antigua usanza de los años sesenta.
Y difícilmente cabe pensar que, sin decirlo explicitamente, el Gobierno Suárez esté planteando su reforma económica para un período mucho más largo del que terminará en junio del presente año.
Por otra parte, en la larga declaración gubernamental, se combinan apreciaciones propias de un ensayo periodístico con observaciones que encajarían más en el «programa económico» de un partido político.
Hay muy pocos visos de que nos hallemos ante un plan de acción frente a la dura emergencia de hoy. Entre otras cosas, porque el desarrollo legislativo de todas las rúbricas que contiene el documento en su última parte de «acciones inmediatas», no sería posible en tres meses, ni seguramente en un año. Por eso el mejor comentario que puede hacerse a este extraño documento es una serie de preguntas: ¿qué se propone realmente el Gobierno? ¿no estará preparando su propia perpetuación más allá de las elecciones?
O por el contrario, -lo que parece más probable- ¿no estará simplemente «cubriendo el expediente» para llegar a las elecciones?
De las pocas cosas que están claras en el documento es la promesa, que parece formulada para el corto plazo de ir a la liberalización progresiva de los tipos de interés.
Lo cual, a no dudarlo, sería un magnífico negocio para la oligarquía financiera en general.
Cuando se habla de luchar contra la inflación y de controlar los precios de los productos y servicios básicos, no deja de ser sorprendente que se vaya a dejar en plena libertad el precio del dinero.

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